Traducciones - Crónica Landau 1974

Cortesía de Jungle

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Son las 4 de la mañana y llueve. Hoy tengo 27, sintiendome viejo, escuchando mis discos y recordando que todo sonaba diferente hace una década. En 1964 yo estudiaba primer grado en la Brandeis University, tocando guitarra y banjo cinco horas al día, escuchando discos la mayoría del resto del tiempo, tocando con amigos durante las primeras horas de la noche, pillando las notas de las canciones de los Beach Boys y de los Beatles.

El escritor Russell Gersten, el alma del Real Paper era mí mejor amigo. Haciamos funcionar los discos de 45 todos los días: Dionne Warwick's "Walk On By" and "Anyone Who Had A Heart," the Drifters' "Up On the Roof," Jackie Ross' "Selfish One," the Marvellettes' "Too Many Fish in the Sea," y la que nadie podría olvidar, Martha Reeves and the Vandellas' "Heat Wave." . Después de eso, una mujer especial llamada Talmar me enseño el Wilson Pickett's "Midnight Hour" y el Otis Redding's "Respect," y entonces llegó el soul. Mientrastanto, me seguía acostando con los Byrds' "Mr. Tambourine Man" y después con "Younger than Yesterday," que sigue siendo uno de mis discos favoritos para las buenas noches. Me despertaba con Having a Rave-Up de los Yardbirds delante de un café, y para un momento de paz, siempre tenía a The Stanley Brothers, Bill Monroe, and Jimmy Martin.

Durante el colegio, consumía los sonidos como si fueran el personal de la vida. Otros disfrutaban con drogas, estudiando, viajando, aventurandose. A mi solo me gustaba la música: escucharla, tocándola, hablar de música. Si varios siguieron la inspiración del acid, o del Zen, o jodiendose, yo seguí el espíritu del rock and roll.

Canciones sueltas a menudo alcanzaron el status de sacramentos. Uno de septiembre, estuve conduciendo por Waltham buscando un nuevo apartamento cuando el sonido de la radio del coche me atontó. Me subí al bordillo de la carretera y subí el volumen, pedí silencio a mis amigos y dos minutos y cincuenta y seis segundos después supe que Dios me habló a traves de Four Tops "Reach Out, I'll Be There,", un disco que acariciaré el resto de mi vida.

Durante esos varios años solitarios, la música fué mi constante compañera y la busqueda de un nuevo disco era como la búsqueda de un nuevo amigo y una nueva revelación. "Mystic Eyes" me abrió la mente totalmete a nuevas visiones en el rock and roll blanco y hubieron días en que no podía dormir sin escucharla docenas de veces.

Si era un acercamiento neurótico y maniático a la música, o solo algo religioso, o las dos cosas, me tenía sin cuidado. Yo solo se que, entonces, como ahora, estoy agradecido a los artistas que me dieron esa experiencia a mí y espero que yo siempre les pueda responder.

Los discos fueron, por supuesto, solo parte de ello. En los años 65 y 66 yo tocaba en una banda, Los Jellyroll, que nunca hicieron uno. En esos momentos me dí cuenta de que yo era demasiado perfeccionista como para trabajar con los demás miembros de la banda; al final me dí cuenta de que era demasiado autocrítico, incapaz de relacionarse con otras personas para compartir musica con ellos.

Dejando claro de que yo no estaba destinado a tocar en una banda, me interesé en las críticas del rock. Empezando con unos pocos tristes pedazos en el Broadside y entonces varios amateurs pero convincentes reportes en el reciente Crawdaddy, yo al menos encontré un lugar para expresar lo que opinaba yo del rock: Si no puedo hacer frente tocando, puede que entonces lo haga mejor escribiendo sobre ello.

Pero en esos días, yo no me veía a mí mismo como un crítico. Lo de escribir era solo una extensión por abarcarlo todo. Eso fué lo que me llevó a amar la música en directo, con lo cual acabé queriendo más eso que a mis discos. Iba al Club 47 tres veces a la semana recopilando información sobre los conciertos de rock, y no era facil enterarse de los conciertos, porque no se solían hacer en locales del downtown. Flipé con las 2 horas del show de los Animals en el Rindge Tech. Los Rolling Stones, no solo en el Boston Garden, donde hicieron la mejor media hora de un set de rock and roll que nunca había visto, pero en el Lynn Football Stadium, en donde montaron un alboroto.
Mitch Ryder y los Detroit Wheels que tocaron en las peores condiciones para tocar en el Watpole Skating Rink y los Beatles en el Suffolk Down, totalmente audible, maravilloso de ver, y la confirmación de que nosotros , y yo, existimos como un cuerpo especial de gente que entiende el poder y la flory del rock and roll.

Viví esos días con un sentido de anticipación. Trabajaba en Briggs & Briggs durante varios veranos y pude saber cuando iban a salir los próximos álbumes. Las malas noticias cuando el nuevo disco de los Stones iba a salir con un dia de retraso, el regocijo de que Another Side of Bob Dylan saliese una semana antes. La emoción de sintonizar la WBZ y escuchar un sonido extraño, siendo las dos cosas, maravilloso y horrible, pero que me hacían volver a escucharlas; al final fueron "You've Lost That Loving Feeling,", un disco que quedó justo detrás de "Reach Out I'll Be There" como mandan los catharsis musicales.

Mi temperamento era el que era, a menudo disfrutaba odiando más que amando. Que la mierda de San Francisco corrumpiera la pureza del rock que amaba y que yo pudiera cruzarme a ello. La Moby Grape me movió, pero pero esas canciones sobre White Rabbits (conejos blancos) y amor hippie me hacían reir cuando no me ponían enfermo. Encontré más rock and roll en la histeria endoblada de los Rolling Stones "Got Live if You Want It" que en la mayoría de álbumes de San Francisco juntos.

Por cada momento que recuerde hay una docena que he olvidado, pero siento que estan conmigo en una noche como esta, una parte permanente de mis sentidos, un sentimiento perdido en mi memoria pero nunca en mi alma. Y entonces allí están esas experiencias individuales tan trascendentales, las cuales las puedo recordar como si hubieran ocurrido ayer: Sam y Dave con el Soul Together en el Madison Square Garden en 1967: cada gesto, cada movimiento, el orden de las canciones. Daría cualquier cosa para escucharle cantar "When Something's Wrong with my Baby", solo como lo hicieron esa noche.
La obsesion con Otis Redding, Jerry Butler y B.B. King me llegó un poco mas tarde; cada uno ocupó 6 meses de mi tiempo, mientras digería cada matiz de cada album. Como los Byrds, los vuelvo a poner hoy en día y sigo encontrando, cuando menos me lo espero, algo nuevo, algo profundo, algo que me está hablando.

Desde que dejé el colegio en 1969 y me metí en la producción de discos, se me comenzaba a agotar mi apetito, aparentemente insaciable. Me siento no menos intenso que antes sobre ciertos artistas; Acabo de sentir eso sobre menos de ellos. No solo me volví mas discriminante, sinó más indiferente. Encontré especialmente duro escuchar a nuevas caras. Tenía acumulada suficiente experiencia musical como para volver atrás cuando necesitase esa compañía, pero durante ese periodo de mi vida encontré que necesitaba menos música y gente, gente que pasó demasiado tiempo de mi vida ignorándome, mucho más.

Hoy en día escucho música con cierto nivel de distancia. Soy un profesional y mi vida depende de ello. Hay meses en que lo odio, siendo una rutina, como la pasa a un vendedor de zapatos. Me montaba mis películas con la pasión que la música una vez me dió. Pero en mis momentos de gran necesidad, nunca me ponía a buscar sonidos que pudieran responder cada impulso, consumir toda la emoción, limpiase o purificase, todas las cosas que tenemos no tienen porque llegar a ser grandes obras de arte, pero nos pueden llevar ocasionalmente a ellas. esta frase es chunga de traducir.. me imagino que Landau quería decir algo así, pero no estoy seguro.

Hasta hoy, si escucho un disco que me gusta no hay más señal para mí que la busqueda de todo lo otro que ha hecho el artista. Yo lo cojo como viene, lo amo, y lo dejo. Unos se quedan grabados... algunos de los que me vienen rápidamente a la mente son Neil Young's After the Goldrush, Stevie Wonder's Innervisions, Van Morrison's Tupelo Honey, James Taylor's records, Valerie Simpson's Exposed, Randy Newman's Sail Away, Exile on Main Street, los discos de Ry Cooder y muy especialmente, los últimos tres álbumes de Joni Mitchell... pero muchos más se deslizan por mi mente, haciendo impresiones más débiles que sus antecesores hace una década.

Pero esta noche hay alguien del que puedo escribir en la forma que puedo hacerlo, sin reservas de ningún tipo. El pasado jueves, en el teatro Harvard Square, ví un flash del pasado del rock and roll ante mis ojos. Y ví algo más: Ví el futuro del rock and roll y su nombre es Bruce Springsteen. Y en una noche en que necesitaba sentirme joven, él me hizo sentir como si escuchara música por primera vez.

Cuando su set de dos horas terminó, solo podía pensar, puede alguien realmente que eso es bueno?? puede alguien decirme que es suficiente para mi?? puede el rock and roll seguir hablando con esa clase de energía y gloria?? Y entonces, cuando sentí el dolor de mis muslos, en donde había estado golpeando mis manos durante todo el concierto y supe que la respuesta era un sí.

Springsteen lo dió todo. Él es un panky del rock and roll, un poeta latino de la calle, un bailarín de danza, un actor, un bromista, un lider de una banda de bar, un guitarrista con un ritmo hot-shit (mierda-caliente), cantante extraordinario, y realmente un gran compositor de rock and roll. Lidera una banda como si lo hubiera hecho siempre. Me estrujo el coco, pero simplemente no puedo pensar en un artista blanco que haga tantas cosas tan estupendamente. No había nadie en el escenario del que miraría mal. Él empezó con su fabuloso disco de fiesta "The E Street Shuffle", pero lo fue bajando tan despacio que parecía otra canción pero la trabajó como la vieja. Llevaba el control de cada historia como un suicidio, "For You," y la cantó con solo el acompañamiento del piano y con voz que llegó hasta la última fila del Harvard Square theatre.

Él tocó tres nuevas canciones, todas de su street trash rockers (rockeros basura de la calle) una intruducción con una guitarra "Telstar" y con un ritmo paterno de Eddie Cochran. Echamos de menos escuchando su "Four Winds Blow", hecha........ en su sensacional semana en Charley's, pero "Rosalita" nunca sonó mejor, y "Kitty's Back" uno de los grandes shuffles contemporáneos, me levantaron de la silla, teniendo al público a sus pies y manteniéndoles así.

Bruce Springsteen es maravilloso de ver. Flaco, vestido como rechazado del Sha Na Na , desfila al frente de su all-star banda de ritmos como una cruz entre Chuck Berry, los comienzos de Bob Dylan, y Marlon Brando. Cada gesto, cada sílaba añade algo a su última meta... para liberar nuestro espíritu mientras él libera el suyo descubriendo su alma a través de su música. Muchos prueban, muchos tienen éxito, ninguno más que él hoy.

Son las cinco en punto ahora... escribo columnas como esta lo más rápido que puedo por miedo de que se me vaya el pollo ... y estoy escuchando "Kitty's Back". Me siento mayor pero el recuerdo y la memoria del concierto me hizo sentir como un pequeño jovencito. Sigo sintiendo el espíritu y me sigue moviendo.

Compré una nueva casa esta semana y escaleras arriba, en la habitación hay una bella durmiente, que entiende solamente demasiado bien lo que intento hacer con mis recuerdos y mi máquina de escribir. Sobre Rock and Roll, el Lovin' Spoonful vuelve a cantar, "Te hablaré sobre la magia que liberará tu alma. Pero es como probar de explicar a un extranjero algo sobre rock'n'roll." El pasado jueves, recordé que la magia sigue existiendo y mientras siga escribiendo sobre rock, mi misión es la de explicarselo a un extranjero... solo mientras me acuerde de que yo soy el extranjero por el que estoy escribiendo.